
NO FUE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA QUIEN DENUNCIA ESTA INVESTIGACÓN SIN ÉTICA, FUE LA PRENSA:
La investigación de Tuskegge, nos ha dejado grandes enseñanzas que no debemos ocultar, en primer lugar, causa consternación que la comunidad científica y movimientos que apoyaban la defensa de lo derechos humanos en esa época, no hayan tomado la batuta, y denuncien la investigación de la sífilis. Por el contrario, mientras el estudio continuaba sin cambios sustanciales, ya se habían publicado trece artículos en revistas médicas.
Al respecto debo decir que Tuvo que ser un periodista quien denuncie el echo, así en 1972, el periodista J. Heller publicó un artículo sobre este tema de la investigación de Tuskegge en el New York Times, y como quedó claro, gracias al poder de la prensa, se divulgó este caso, causando gran indignación en la sociedad, se originó un tremendo escándalo, por lo que se nombraron comisiones ad hoc y se cerró el experimento.
Es así que en el año 1974, el Congreso Estadounidense crea una comisión para abordar el problema de la experimentación con sujetos humanos, era una comisión de caracter interdisciplinario, en la que participaron científicos, filósofos, juristas, teólogos, sociólogos, etc. Cuatro años más tarde esta comisión da a conocer sus conclusiones en el llamado Informe Belmont, donde aparecen por primera vez los que, posteriormente, van a ser universalmente conocidos como Principios Bioéticos.
Es evidente que todos los principios fueron violados en la investigación de Tuskegee.
Gracias por la colaboración de nuestra amiga Mayra Manchego De La Cruz
Sigamos adelante con los casos emblemáticos, saludos
Agueda Muñoz